Mi educación básica y media superior la realicé en Loma Bonita, en esos años la única opción del nivel medio superior era el CBTIS, así que me inscribí en la especialidad de contabilidad. En mi formación no estuvo la presencia de un orientador educativo que me ayudara a reafirmar mi vocación, pero algo tenía claro “quería ser maestra”, en una visita de promoción de una universidad particular me proporcionaron un folleto de la carrera de Pedagogía, ahí vi que en el campo de trabajo se incluía la docencia, así que decidí ser una pedagoga.
Como mencioné anteriormente aquí no había escuelas de nivel superior y lo más cerca era el Tecnológico en la Ciudad de Tuxtepec, y como ahí no ofertan la carrera, platiqué con mi mamá sobre mi decisión de estudiar en la Ciudad de Xalapa, Veracruz, solicité mi ficha en la Universidad Veracruzana, siendo ésta mi única opción, presenté el examen de ingreso y quedé.
Ingresé en el año de 1995 a la universidad, mi carrera tuvo una duración de cinco años, me titulé por promedio e inmediatamente tramité mi título y cédula profesional. Durante mi formación varios maestros dejaron huella en mí, por su responsabilidad, conocimientos y humanidad, en estos momentos que escribo vienen a mi mente varios nombres, pero sin lugar a dudas el primero que siempre recuerdo es el mi madre, ella fue para mi un ejemplo de profesionalismo, de entrega, de amor y pasión por su trabajo, desafortunadamente ella enfermó de cáncer teniendo treinta y cinco años de servicio y a pesar de ello siguió cumpliendo con responsabilidad su trabajo, hace cuatro años que ella falleció, pero aún su recuerdo perdura no sólo en su familia, sino en sus alumnos que hoy, algunos de ellos ya son padres de familia, orgullosamente puedo decir que ella trascendió en su profesión. Y de la universidad recuerdo con admiración y respeto a mi maestro Gilberto.
Mi primer experiencia de trabajo fue en el nivel primaria cubriendo una licencia sindical de un profesor, así transcurrieron tres años de trabajo como interina, siempre tuve el apoyo incondicional de mi madre, para planear mis actividades en clase, hacer el periódico mural, poner una poesía , estructurar mis programas cívicos, cumplir con las comisiones asignadas, en fin, todas las actividades que un maestro de primaria tiene que hacer, por cuestiones del destino no pude hacerme acreedora a una plaza, porque para ello sólo contrataban egresados de escuelas normales o de la UPN, en el año 2000 inició sus actividades el COBAO en Loma Bonita, también había intentado ingresar a esta institución, pero en ese momento no se podía porque no autorizaban la plaza de orientador educativo, en el año 2004 entré a trabajar asignándome 14 horas de Orientación Educativa en horas frente a grupo y en cubículo, también fue algo nuevo para mi, porque aunque en la escuela llevé asignaturas como Psicología y Orientación la realidad era muy diferente, los jóvenes con los que he trabajado se enfrentan a muchos problemas característicos de sus edad, de su contexto social y económico.
Mis primeras experiencias de trabajo fueron con el enfoque constructivista, afortunadamente en este sistema educativo y con los convenios sindicales al término de cada semestre acudimos a la ciudad de Oaxaca a cursos de actualización uno en el mes de enero y el otro en julio, así, he enriquecido mi práctica docente. Tuve la oportunidad de tomar un diplomado en Orientación Educativa impartido por maestros de la UNAM en cursos intersemestrales. Con la actual reforma educativa tomé el primer curso de “Introducción al modelo educativo basado en competencias. Mi compromiso es superarme, ahora me encuentro inscrita en la especialidad para actualizarme y conocer mejor esta nueva propuesta de trabajo.
Como mencioné anteriormente aquí no había escuelas de nivel superior y lo más cerca era el Tecnológico en la Ciudad de Tuxtepec, y como ahí no ofertan la carrera, platiqué con mi mamá sobre mi decisión de estudiar en la Ciudad de Xalapa, Veracruz, solicité mi ficha en la Universidad Veracruzana, siendo ésta mi única opción, presenté el examen de ingreso y quedé.
Ingresé en el año de 1995 a la universidad, mi carrera tuvo una duración de cinco años, me titulé por promedio e inmediatamente tramité mi título y cédula profesional. Durante mi formación varios maestros dejaron huella en mí, por su responsabilidad, conocimientos y humanidad, en estos momentos que escribo vienen a mi mente varios nombres, pero sin lugar a dudas el primero que siempre recuerdo es el mi madre, ella fue para mi un ejemplo de profesionalismo, de entrega, de amor y pasión por su trabajo, desafortunadamente ella enfermó de cáncer teniendo treinta y cinco años de servicio y a pesar de ello siguió cumpliendo con responsabilidad su trabajo, hace cuatro años que ella falleció, pero aún su recuerdo perdura no sólo en su familia, sino en sus alumnos que hoy, algunos de ellos ya son padres de familia, orgullosamente puedo decir que ella trascendió en su profesión. Y de la universidad recuerdo con admiración y respeto a mi maestro Gilberto.
Mi primer experiencia de trabajo fue en el nivel primaria cubriendo una licencia sindical de un profesor, así transcurrieron tres años de trabajo como interina, siempre tuve el apoyo incondicional de mi madre, para planear mis actividades en clase, hacer el periódico mural, poner una poesía , estructurar mis programas cívicos, cumplir con las comisiones asignadas, en fin, todas las actividades que un maestro de primaria tiene que hacer, por cuestiones del destino no pude hacerme acreedora a una plaza, porque para ello sólo contrataban egresados de escuelas normales o de la UPN, en el año 2000 inició sus actividades el COBAO en Loma Bonita, también había intentado ingresar a esta institución, pero en ese momento no se podía porque no autorizaban la plaza de orientador educativo, en el año 2004 entré a trabajar asignándome 14 horas de Orientación Educativa en horas frente a grupo y en cubículo, también fue algo nuevo para mi, porque aunque en la escuela llevé asignaturas como Psicología y Orientación la realidad era muy diferente, los jóvenes con los que he trabajado se enfrentan a muchos problemas característicos de sus edad, de su contexto social y económico.
Mis primeras experiencias de trabajo fueron con el enfoque constructivista, afortunadamente en este sistema educativo y con los convenios sindicales al término de cada semestre acudimos a la ciudad de Oaxaca a cursos de actualización uno en el mes de enero y el otro en julio, así, he enriquecido mi práctica docente. Tuve la oportunidad de tomar un diplomado en Orientación Educativa impartido por maestros de la UNAM en cursos intersemestrales. Con la actual reforma educativa tomé el primer curso de “Introducción al modelo educativo basado en competencias. Mi compromiso es superarme, ahora me encuentro inscrita en la especialidad para actualizarme y conocer mejor esta nueva propuesta de trabajo.